
Como siempre el domingo espectacularmente radiante amanecía ese esperado 1 de Abril de 2007, cosa rara puesto que las malditas predicciones daban lo contrario. yo con mis típicos nervios, no iba a ser diferente, soy muy pero que muy nervioso, pero creo que todos los años quieres que llegue porque siempre hay algo especial, este año como no iba a ser especial, tenia mucha ilusión puesta en mi pareja, que era de la hermandad, buen cofrade y una arraigada tradición familiar a esta hermandad, cosa que me causaba mucho respeto hacia ellos, y también poder hacer un bautizo cofrade con mi sobrina a la postre ahijada, que tan solo contaba con un mes y medio en este mundo, en el cual ella iba a realizar su primera estación de penitencia acompañando a nuestra hermandad de Samaritana. Tenía mis motivos para ser otro año especial.
Tras una serie de compromisos, me dirigí corriendo hasta la casa mas emblemática de la Plaza San Pedro, la casa donde vivían los abuelos de Rocío, mipareja por entonces , fui ha hacerle una visita porque los considero parte de mi vida, porque me acogieron en su casa como uno más, y la forma en la cual me trataron, les tengo que agradecer mucho a ellos, por eso creo que una visita era lo menos que podía hacer por ellos. Tras todo esto, vestirme entre nervios y prisas, me reencontré con mi pareja y mi familia dentro del templo. Cuando llegó el momento, el capataz nos fue llamando para que nos metiéramos debajo de ella, el momento había llegado, me dirigía a meterme dentro, aun recuerdo con mucho cariño aquel beso en la frente que ella me dio deseándome suerte, la cual me condujo hasta dentro del paso de la señora, como ritual que tengo recé y este año no pedí para mi, no señor, este año tenia motivos para pedir por los demás, porque no confesarlo, pedí por que esta criaturita tuviera toda la salud del mundo, pedí también por Rocío, para que siguiera dándome fuerzas y estuviese al lado mío en los momentos difíciles, también pedí por mi familia y por la de mi pareja, en fin, tenía mucho que pedir y poco que ofrecer, quizás por eso no fue escuchada toda mi oración. Tras el ritual de la primera levantá con su respectiva chicotá, me situé en el costero derecho de mi trabajadera, y pidiéndole a mis compañeros que tuvieran especial cuidado en la levantá, metieron a ese alma cándida por el costero, aun recuerdo la cara de su padre dándomela con mucho cuidado y con cara de preocupación, también pude ver la cara de mi novia y por su puesto la cara de la madre de la criaturita, mi hermana Sonia, que tres caras con más preocupación, pero yo desde dentro les daba confianza y tranquilizaba para que supiera de antemano que no iba a pasar nada, al principio entró y el llanto era propio del bebe. Yo me quedé en cuclillas cubriendo el pequeño cuerpo de Maite, con mis brazos y cuerpo, hasta que sonó el llamador y el paso se elevó. Momento que aproveché y me puse de pié para continuar andando con mis compañero, en el interior del paso la virgen de los Ángeles bendecía a ese bullicio que provenía de varios niños que ella acogía en su seno. De momento, el silencio del llanto de Maite quedó entre mis brazos, porque ella se quedó dormida al compás de la dulce mecida que con tanto cariño le pone esta bendita cuadrilla para nuestra madre, María. Para mí fue este momento cuando ella quedó dormida porque María la mecío con sus brazos como si su madre meciera la cuna. La chicotá terminó y pude entregarle sana y salva a sus padres su bien mas preciado, su tortuguita, que tanto trabajo costó traerla al mundo, pero ya estaba aquí y cofrade casi desde su nacimiento, con toda la satisfacción del mundo le di a su niña, que nada más salir rompió a llorar de nuevo, cosa que me emocionó bastante, porque ella se sentía arropada bajo la protección de La Virgen María, y no se quería marchar así sin mas de al lado suya. Solo miré a sus padres y a mi novia que con tanta emoción al igual que los padres de Maite, vivieron esos momentos junto a mí. Recuerdos que son inolvidables y que guardo en mi memoria, que la nostalgia quizás me haga revivir de esos buenos momentos para el recuerdo de felicidad absoluta.
solo quisiera pedir perdón a todas esas personas que quizás no fui todo lo atento que debe ser una buena persona, el cual este recuerdo me hace reflexionar, para poder alcanzar la felicidad y enmendar mis errores, de corazón perdón.
Jonathan Ramos Copete